La vida interna de las formas

Disertaciones sobre el campo pictórico

Berta Kolteniuk (2015-2018)

David Miranda

 

Apegarse a los fenómenos es causa de ilusión.

Seguir la vacuidad no es el verdadero despertar.

Shitou Xiqian

 

Los cuestionamientos desde el campo de la pintura se inscriben como una dimensión propia; codificada y especializada, más allá de lo que corresponde a las discusiones de representación y dominio técnico con que se ha producido visualidad hasta la fecha. En la actualidad lo pictórico devuelve la condición humana al individuo que la observa, ya que lo lumínico, lo olfativo y lo retiniano regresan como una posición de resistencia a los embates de la era del consumo espectacular; la materia ocupa el espacio, toca la piel, desafía la gravedad y sirve de escala para entender lo arquitectónico frente a los referentes naturales en una suerte de geografía errante que solo el universo del lenguaje sensorial puede producir. A partir de esas consideraciones, Berta Kolteniuk propone sus disertaciones sobre el campo de la pintura y afirma desde su proceso creativo una serie de preguntas a dicha práctica, con la intención de ampliar el rango de acción de su obra consecuente con inquietudes de comprensión del mundo al que pertenece, proponiendo anclajes para su observación en una época donde urge una reconciliación con los sentidos y la naturaleza; para Berta, la vuelta a los problemas de la percepción visual a través de un conocimiento emocional tiene lugar mediante la experiencia de ver nuevamente a la imagen como un suceso en tiempo presente.

 

En el cuerpo de obra de más de tres años de investigación que se presenta para esta exhibición, los procesos de ejecución pictórica se desplazan del bastidor y marcan un posicionamiento que se aleja de las codificaciones relacionadas con los montajes de salón, se propone a las piezas como elementos que infectan la arquitectura y se formula un ambiente para la observación de los efectos y ciclos del fluir de materia,  en una suerte de micro y macro cosmos que queda situado en el espacio de exhibición. Si pensamos a la naturaleza como el principio y causa del movimiento en la cosa a la que se pertenece primariamente y por sí misma -como se indica en el pensamiento aristotélico- podemos inferir que la propuesta de Kolteniuk, plantea consideraciones físicas y espaciales que nos reconcilian con las nociones gravitacionales, cromáticas y temporales que hemos desarrollado como especie dentro de la percepción del mundo, y es ahí, en dicha clase de planteamientos donde se puede reflexionar el lugar que ocupamos en el espacio con relación a lo otro; a todo lo demás de lo cual formamos parte. En ese sentido, la materia se convierte en la condición necesaria, mientras que la forma aduce a la condición suficiente para que una realidad sea lo que es y no otra distinta.

 

Después de un arduo proceso de investigación sobre el medio, la obra de Kolteniuk deviene en suceso plástico que adquiere su condición protozoaria después del derrame del material sin manierismo alguno, y en ocasiones, tiene como consecuencia envolver al sujeto convirtiendo al acto pictórico en una situación tridimensional y transitable, en lugar de solo permanecer como materia estática relacionada a la tradición europea, donde la obra coincide con la idea de ventana para el mundo y no como parte del mismo. El presente proyecto expositivo es un ensayo visual donde nuestra presencia esta pensada dentro del montaje como parte esencial de las consideraciones de proximidad para reflexionar la naturaleza, recordándonos con cada uno de sus elementos, que hemos adormecido nuestra mirada por la enajenación de nuestro pensamiento. De manera que la experiencia sensorial derivada de dicho montaje promueven un universo formal, cromático y singular que busca coincidir con el privilegio expresivo que tenemos los seres humanos al poder nombrar el mundo que nos rodea a partir de sus fenómenos: manchas que devienen en sustancia solar, libélulas, hojas, medusas, flores o nubes, eventos espaciales que versan sobre la vida; la vida interna de las formas.

 

CDMX / Septiembre, 2018